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Autor: Christelle Boulanger

Fuente: aidspan

Viviana Mangiaterra, Directora de Sistemas de Salud Resilientes y Sostenibles del Fondo Mundial desde 2014, pasó la mayor parte de su carrera en el área de servicio de salud maternoinfantil en la OMS y, posteriormente, en el Banco Mundial. Al ser contratada para conceptualizar el compromiso del Fondo Mundial con el fortalecimiento de los sistemas de salud, diseñó las herramientas y la estructura que sostienen el pilar de los sistemas de salud resilientes y sostenibles (RSSH, por sus siglas en inglés) de la estrategia 2017-2020. Tras haber aceptado el puesto de Catedrática Adjunta en Università Bocconi en Milán, Mangiaterra escribirá un informe sobre el progreso alcanzado respecto al fortalecimiento de los sistemas de salud antes de dejar el Fondo Mundial en septiembre.

¿Cuáles eran los desafíos principales cuando te incorporaste al equipo del Fondo Mundial en 2014?

En el año 2014, el financiamiento para las actividades dirigidas a fortalecer los sistemas de salud y a incorporarlos en los programas ya estaba incluido en las subvenciones, pero el proceso de reflexión y el cambio de paradigma en realidad inició en 2016, como parte de los preparativos para la estrategia 2017-2020.

Ya existía consenso sobre la importancia de invertir en los sistemas de salud, que es necesario para lograr los resultados esperados del Fondo Mundial, así que mejoramos la estrategia y empezamos a ajustar el trabajo. La experiencia del ébola fue fundamental: la crisis ocasionó que el progreso se borrara en tres países al debilitar sus sistemas de salud de manera considerable. Como resultado, las actividades que abordaban las pandemias se detuvieron y los pacientes dejaron de visitar los centros de salud para hacerse pruebas y someterse a tratamientos. Debido a que los lazos con el sistema comunitario eran bastante débiles, por meses no hubo ninguna estrategia para llegar a los pacientes.

El proceso de reflexión también se dio desde la perspectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan ser más inclusivos y sistemáticos que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y requieren respuestas transversales, sistémicas y sostenibles.

El equipo completo, junto a Mark Dybul, trabajó arduamente para implementar estudios de referencia en diversos países y, por primera vez, invertir en RSSH se convirtió en un objetivo estratégico en sí mismo y, de forma más general, en un punto de acción. Los conceptos de resiliencia y sostenibilidad que forman parte del nombre dan fe del cambio; ello no indica un cambio significativo en términos de cifras de inversión (aproximadamente el 27 % está destinado a los sistemas de salud), pero trabajamos en identificar las prioridades.

¿Qué cambios organizacionales conllevó este cambio?

Primero desarrollamos una metodología para rastrear y medir las inversiones en RSSH, ya que no teníamos idea del panorama global. La información estaba repartida entre varias fuentes y nadie tenía una idea clara de la naturaleza o el volumen de las inversiones del Fondo Mundial en esta área. Con la herramienta que desarrollamos, que consistía en un tablero, pudimos entender mejor qué se estaba financiando y qué se lograba en el área. Ello también nos permitió desarrollar una cultura de cómo optimizar mejor las inversiones. Asimismo, nos involucramos en un proceso de reflexión con la Secretaría y el grupo de operaciones para analizar las prioridades de financiamiento, dado el impulso global creado por todos los donantes que trabajaban en sistemas de salud.

En términos operativos, este cambio de paradigma también se tradujo en pasar a un enfoque centrado en el paciente. El éxito de tal enfoque dependerá del fortalecimiento de lazos con el entorno del paciente y el sistema comunitario. Al empezar a operar, este último es crucial para llegar a más pacientes y también es un factor de resiliencia en caso de crisis del sistema.

Los debates también abordaron el tema de cómo podemos rastrear mejor los indicadores de los sistemas de salud. Previamente, los equipos habían hecho inversiones significativas en los sistemas de información de salud y en la cadena de suministro (la información se obtuvo de auditorías de la cadena de suministro). No obstante, era necesario complementar ese análisis con información sobre recursos humanos de salud –un tema crucial– y sobre la organización y el desempeño del sistema comunitario. Algunas actividades se han vuelto muy importantes ahora, tales como el fortalecimiento de estrategias nacionales, el desarrollo de estrategias de salud comunitarias, así como la definición de buen gobierno y el rol de los trabajadores de salud de la comunidad. Junto con los equipos de operaciones, trabajamos en el concepto de integración de los servicios centrados en el paciente. La sostenibilidad se basa en intervenciones que están bien alineadas e incluidas en los paquetes de servicios integrales que los actores de la comunidad brindan a nivel local.

¿Qué países beneficiarios fueron los primeros en adoptar esta área?

Algunos países han demostrado el valor añadido de integrar las inversiones del Fondo Mundial en los planes de fortalecimiento del sistema de salud nacional. Algunas evaluaciones han sido muy positivas y han mostrado que el liderazgo político fue un elemento esencial en los países pioneros en términos de salud primaria y comunitaria. El Fondo Mundial no lideró estos procesos, sino que se alineó con las decisiones de los presidentes de los países en cuestión. El Fondo Mundial les dio su confianza y los resultados positivos son alentadores.

Ahora existe cada vez más evidencia científica de que invertir en la salud primaria y comunitaria es clave para ofrecer servicios de salud accesibles y de calidad. El gran impulso mundial que se generó en torno a lograr los ODS y la cobertura universal de salud hizo posible establecer alianzas respaldadas por la Organización Mundial de la Salud. El Fondo Mundial es una de las partes interesadas en este proceso a través del financiamiento que asigna y mediante su participación en plataformas de salud primaria y en el G7, liderado por Francia, así que este es el momento correcto.

Aún no han sido documentados algunos ejemplos interesantes, como el de Benín y Afganistán, que brinda servicios integrados por medio de “casas de salud familiares” donde trabajadores de salud de la comunidad ofrecen paquetes de servicios integrados y adonde los pacientes son referidos por parteras y trabajadores de salud de la comunidad para pruebas de VIH y tuberculosis, así como para consultas antes y después del parto.

¿Cómo se está preparando la Secretaría para el siguiente ciclo mediante la integración de RSSH?

Estamos en proceso de ajustar las herramientas diseñadas para asistir en la redacción de notas conceptuales y guías técnicas para ayudar a los países a reflexionar sobre sus prioridades de inversión para los RSSH en sus estrategias nacionales. Existen muchas necesidades, así que puede ser útil definir prioridades que contemplen las restricciones financieras y el plazo relativamente corto de las subvenciones (tres años). Ahora estamos en una mejor posición que hace tres años; hemos hecho esfuerzos para fortalecer el proceso de desarrollo de estrategias nacionales que especifiquen tales prioridades. Si esta estrategia es lo suficientemente sólida e integrada, y cuenta con el respaldo de un presupuesto, ayudará a orientar el establecimiento de prioridades para esos tres años. Además, es crucial el trabajo conjunto que se está haciendo con los gobiernos de los países beneficiarios para definir su capacidad de movilizar recursos internos. Estas inversiones en el sector salud tendrán un impacto positivo en la economía y el desarrollo de estos países, y sus líderes son conscientes de ello.

Es importante reconocer que nuestras inversiones aún son limitadas y tienen un efecto “catalítico”. De ninguna manera cubren todas las necesidades, por lo que esta situación también nos llama a generar diálogos con otros socios técnicos y financieros.

¿Sobre qué son las conversaciones con los demás socios de sistemas de salud?

He visto grandes cambios, pues tenemos muchos más socios que hace cinco años. Los donantes realmente desean alinear sus esfuerzos y brindar apoyo a los gobiernos de los países receptores. El Fondo Mundial ya no desembolsa inversiones que no están alineadas con los planes nacionales de desarrollo en salud de los países receptores; evitamos sobrecargarnos y apoyamos las estrategias nacionales. Estamos trabajando arduamente para alinearnos con la Alianza GAVI y otros socios. Tenemos reuniones trimestrales para analizar los resultados de DHMIS y planeamos integrar indicadores de inmunización a nuestro tablero de HSS para alinear nuestras actividades de diálogo a nivel país. Integrar nuestra información nos ayudará a identificar mejor las prioridades de inversión.

El Servicio de Financiamiento Mundial (GFF, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial han mostrado interés en nuestro tablero, que también será utilizado en la siguiente ola del GFF. Esto nos permitiría utilizar el mismo análisis de la situación del sistema de salud y desarrollar un plan financiero mundial para reflejar las necesidades de todos los socios. También se están formando alianzas con socios bilaterales como los franceses, alemanes y escandinavos. Estos países también son parte del MCP, lo que podría ayudar a poner estos temas sobre la mesa. Nuestras conversaciones con Francia se centran en el fortalecimiento del sistema comunitario y del sistema de salud mediante centros de salud integrados como una inversión de primer nivel. Respecto a Gran Bretaña, este país preferiría enfocarse en la cobertura universal de salud.

Conclusión

Los próximos tres años serán cruciales en términos de inversión en sistemas de salud resilientes y sostenibles. Las condiciones son favorables para ello, especialmente en cuanto al marco conceptual de la cobertura universal de salud, que se está convirtiendo en un paraguas para todas las actividades en esta área. Las próximas fechas límite (G7, G20 y CUS) y la restructuración de la OMS convergen en el fortalecimiento de los sistemas de salud. Los planetas están alineados para obtener resultados positivos.