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Fuente: aidspan.org

Autor: Adèle Sulcas

La respuesta del Fondo Mundial ante tal realidad
debe seguir evolucionando, afirma el Inspector General

El Inspector General, Mouhamadou Diagne, presentó su informe anual ante la Junta Directiva del Fondo Mundial. Por un lado, felicita la expansión continua del tratamiento del VIH, los avances logrados respecto al control o eliminación de la malaria y las altas tasas de éxito en el tratamiento de la tuberculosis. Por otro lado, resalta las áreas clave que aún necesitan ser atendidas, como la calidad de los programas, la búsqueda de casos de tuberculosis no diagnosticados, la transición (y sostenibilidad) y la necesidad de que el Fondo Mundial se esfuerce más en encontrar el equilibrio ideal entre las necesidades de prestación a corto plazo y el fortalecimiento de capacitades a largo plazo de los implementadores de cada país.

Este informe, presentado en la 41ra sesión de la Junta Directiva del Fondo Mundial en Ginebra el 15 y 16 de mayo, también destacó las mejoras continuas de los procesos y sistemas internos del Fondo Mundial, y que el Fondo está madurando cada vez más como organización (aunque también necesita prestarle atención a cómo manejar las expectativas de los grupos de interés).

Sin embargo, el Inspector General observó que esa madurez en aumento de la organización no significa necesariamente que el riesgo disminuya o no se materialice, dado que el riesgo permanente es parte de la naturaleza del trabajo del Fondo Mundial por su modelo de prestación de servicios y los entornos en los que opera. “Por lo tanto, tomar riesgos y su corolario (la inevitable materialización de eventos adversos) seguirán siendo una característica constante del panorama del Fondo Mundial”. Luego manifestó que lo que necesita evolucionar es la forma en que el Fondo Mundial maneja y responde ante tal realidad.

Estructura del informe anual de la OIG

El informe contiene secciones concisas en el “resumen del año” respecto al Fondo Mundial y la OIG en cuanto a temas estratégicos significativos, procesos operativos clave, avances del plan de trabajo de la OIG de 2018, expectativas respecto al plan de trabajo de 2019, un resumen de los informes publicados en 2018 y un anexo muy útil que explica la jerarquía de la “madurez organizacional”.

Este artículo se enfocará principalmente en los aspectos destacados de la OIG y en el resumen de los “temas estratégicos” identificados por la OIG. Cada subsección de los temas estratégicos incluye varios ejemplos de países para ilustrar afirmaciones específicas. Por temas de espacio, el OFM omite ejemplos de algunos países en este artículo.

Hechos y cifras de la OIG

Al presentar las cifras de los componentes individuales del trabajo de la OIG en 2018 (ver la Tabla 1) comparadas con aquellas de 2017, la OIG resalta que, además de su “mandato central de aseguramiento”, está asumiendo cada vez más compromisos de asesoría y ha restructurado su oficina de atención con la creación de la Unidad de Servicios Profesionales.

Tabla 1: Hechos y cifras de la OIG

Hechos y cifras de la OIG20182017
Informes publicados2528
Creación de acciones de gestión concertadas5083
Publicación de informes de auditoría1417
Asesorías realizadas21
Total de denuncias recibidas208207
Denuncias de informantes10792
Denuncias de la Secretaría3555
Casos de investigación cerrados3628
Personal al término del año4447

Fuente: Informe anual de la Oficina del Inspector General de 2018

Temas estratégicos significativos

01 La alianza del Fondo Mundial está logrando un impacto significativo: una importante expansión de la cobertura del tratamiento del VIH, avances hacia el control o la eliminación de la malaria y éxito del tratamiento de la tuberculosis. Sin embargo, la OIG observó algunos “desafíos permanentes” relacionados a la calidad de los servicios prestados, especialmente debilidades en el diagnóstico del VIH y la adherencia a los lineamientos nacionales. Por otro lado, la cobertura contra el VIH para las poblaciones afectadas clave sigue siendo inadecuada en algunos países, mientras que la retención y el control de los pacientes con VIH aún es deficiente en otros. Además, la integración limitada de la prestación de servicios afecta la calidad de los mismos.

02 Búsqueda de casos de tuberculosis no diagnosticados: Puesto que la tuberculosis es la enfermedad más mortal de todas las enfermedades infecciosas (1,6 millones de muertes al año), la OMS calcula que 3,6 millones de personas con tuberculosis aún no han sido diagnosticadas, lo que resulta especialmente alarmante. El Fondo Mundial, al ser la más grande fuente de financiamiento internacional para los programas de tuberculosis en el mundo (74 % en 2018), es crucial en la lucha contra esta enfermedad. Si bien la OIG reconoce la complejidad del desafío de los casos de tuberculosis sin diagnóstico, cuyos factores socioeconómicos y aquellos relacionados con los sistemas están sustancialmente fuera del control del Fondo Mundial, las auditorías de la OIG en 2018 señalaron algunas fallas respecto a las subvenciones del Fondo Mundial. Estos factores determinantes incluyen la subutilización de la tecnología disponible (máquinas de detección GeneXpert para la detección de los casos) y relaciones frágiles con el sector privado, pues, aunque en algunos países un gran porcentaje de pacientes con tuberculosis (por ejemplo, 42 % en Kenia) acudieron al sector privado al iniciar su atención médica, este sector no se ha comprometido activamente con el diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis.

03 Manejo de la transición y sostenibilidad de las subvenciones del Fondo Mundial: Luego de la implementación de la política de Transición, Sostenibilidad y Cofinanciamiento en 2016, la auditoría de la OIG de 2018 de los Procesos de Gestión de la Transición señaló que la Secretaría había progresado significativamente en la implementación de dicha política. El informe anual de la OIG destaca “mejoras notables”, tales como la asignación de recursos específicos, el perfeccionamiento de los procesos de elaboración de la subvención para satisfacer las necesidades de las carteras en transición y las herramientas desarrolladas para facilitar el planeamiento y la preparación de la transición.

Además, el informe indica que las evaluaciones de la preparación para la transición (o sus equivalentes) se realizaron para todas las transiciones (países y componentes) en el ciclo de asignación actual. Los desafíos destacados en la auditoría de la OIG suponen un “riesgo significativo para resultados exitosos de la transición”: voluntad política limitada, barreras legales y culturales (que en particular afectan el acceso de las poblaciones clave), evolución insuficiente de los mecanismos de dirección del programa y brechas en la incidencia efectiva en altos niveles gubernamentales.

La OIG señaló algunos cambios alentadores: tendencias hacia una mayor apropiación por parte de cada país y mayores compromisos por parte de los gobiernos, aunque aún hay brechas en las inversiones actuales de los gobiernos. El informe también resalta que el impacto sostenible requiere más atención al fortalecimiento de capacidades, sobre todo en entornos operativos desafiantes donde se espera que la implementación llevada a cabo por ONG internacionales en lugar de entidades nacionales fortalezca las capacidades de los implementadores nacionales (especialmente los Ministerios de Salud); sin embargo, los componentes de fortalecimiento de capacidades no se están implementando de manera eficaz, afirma la OIG.

Por último, al ponderar las necesidades de prestación a corto plazo y las metas de sostenibilidad a largo plazo, la OIG reconoce que fortalecer las capacidades de los implementadores nacionales es un proceso complejo, ya que hay muchos factores fuera del campo de control del Fondo Mundial o de los socios implementadores, tales como la voluntad política, el liderazgo y el compromiso de cada país, así como limitados recursos humanos y financieros disponibles. La OIG sugiere que el Fondo Mundial trabaje con sus implementadores internacionales actuales y las entidades de los propios países para desarrollar “planes de fortalecimiento de capacidades más sólidos, con plazos realistas y con metas y métricas claras para calcular los avances y medir el éxito”.

04 Manejo de los riesgos financieros y cambio del perfil de riesgo de fraude: La tabla (Figura 2: Cambio del perfil de riesgo) que registra los diversos tipos de irregularidades financieras identificadas en las investigaciones de la OIG resulta reveladora. El informe reconoce que las investigaciones de la OIG se han vuelto más diversas con el paso de los años y que han “evolucionado junto con el panorama financiero y de fraude”. Por ejemplo, en el periodo 2014-2015, 80 % de los informes de investigación evaluaron el fraude de adquisiciones, mientras que en 2018 solo 20 % fueron sobre ese asunto (con incrementos en los fraudes relacionados con capacitación y cadena de suministro, entre otros). Dos áreas de riesgo de fraude “en crecimiento” señaladas por la OIG (después de aparecer en recientes investigaciones de la OIG) son los esquemas de soborno salarial (Investigación de Nigeria, 6 de agosto de 2018 y otras investigaciones actuales en curso sobre denuncias similares en varios países) y fraude de datos programáticos (Investigación de Guinea, 30 de octubre de 2018).

Principales procesos operativos

Esta sección del informe de la OIG resume los hallazgos de las revisiones internas realizadas en 2018 y confirma “las mejoras operacionales continuas y los esfuerzos de optimización de procesos con la Secretaría”. Algunos procesos institucionales clave del Fondo Mundial ya están en una etapa “integrada” de madurez (Finanzas, Estrategia, Alianzas y Recaudación de Fondos). Los temas específicos cubiertos son el manejo de riesgo (“pasos importantes hacia un nivel integrado de madurez”), abastecimiento y cadena de suministro (“dirección estratégica en proceso de definición”), gestión de subvenciones (“mejoras importantes logradas, pero desafíos significativos pendientes”), tecnología de la información (“migración lenta para convertirse en un facilitador estratégico), recursos humanos (“enfrentar la gestión del rendimiento”) y gobernanza (“proceso continuo de madurez”).

Avances del plan de trabajo de 2018 de la OIG

Se han completado las 19 auditorías del plan de trabajo de 2018 de la OIG: ya se han publicado 14, dos se publicarán en el primer trimestre de 2019 y tres, en el segundo trimestre. Asimismo, la OIG realizó cuatro acuerdos de asesoría en 2018, principalmente sobre el análisis de la gran cantidad de recursos para la implementación de la subvención en África occidental y central (ver el artículo del OFM del 17 de mayo de 2019). Esto causó que otras dos auditorías que estaban programadas se pospusieran hasta 2019, y están actualmente en curso.

Plan de trabajo de 2019

Las 13 auditorías de país programadas para 2019 cubrirán el 24 % de la asignación del periodo 2017-2019 e incluirán países con “factores de alto riesgo residual” y/o grandes asignaciones. (En 2018 se cubrió el 51 % de la asignación del periodo, por lo que la cobertura proyectada total de la OIG para el periodo 2018-2019 alcanzó el 75 %).

Por otro lado, la OIG iniciará por lo menos 23 nuevas investigaciones (19 de las cuales han surgido por reclamos, mientras que las otras cuatro son por “iniciativa propia”), seis auditorías internas y cuatro acuerdos de asesoría, y continuará con seis investigaciones que se iniciaron en 2018.El documento de la Junta Directiva GF-B41/08 (Informe anual de la Oficina del Inspector General de 2018) debería estar disponible en breve en https://www.theglobalfund.org/en/board/meetings/41/.