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Fuente: aidspan

Autor: Andrew Green

A pesar de las medidas preventivas, según grupos de activistas, es necesario adoptar más medidas para garantizar que los países están totalmente preparados para asumir la responsabilidad por las adquisiciones

A medida que los países pasan de adquirir medicinas y otros productos con financiamiento del Fondo Mundial a tener para ello financiamiento interno y control sobre las adquisiciones nacionales, algunos representantes de la sociedad civil advierten sobre posibles desabastecimientos y dificultades para adquirir productos de calidad. Funcionarios del Fondo Mundial concuerdan en que existen verdaderos desafíos en algunos países, por lo que alientan a sus socios a hacer todo lo que puedan para reducir estas probabilidades.

Algunas organizaciones civiles declararon para Aidspan que pasar al cofinanciamiento ha alentado a muchos países a hacerse cargo de las adquisiciones a pesar de no tener necesariamente el poder de negociación, el compromiso con la calidad y la capacidad de previsión que tienen los mecanismos internacionales de adquisición existentes. Asimismo, advierten que el cambio hacia la adquisición con fondos internos podría recortar el mercado de medicamentos y otros productos, cuya consecuencia sería el alza de los precios.

Matthew Macgregor, Director de Proyectos Senior para Sostenibilidad, Transición y Cofinanciamiento (STC) en el Fondo Mundial, declaró para Aidspan que, si bien existen verdaderos obstáculos en algunos contextos, la mayoría de los cambios hacia la adquisición con fondos internos son graduales e incluyen el apoyo del Fondo Mundial. Además, son monitoreados para limitar las probabilidades de desabastecimiento y para garantizar la calidad. Macgregor destacó que es necesaria una mayor apropiación por parte de los países respecto a este elemento de la respuesta nacional a las enfermedades, pues le permite al Fondo Mundial invertir más recursos en otras intervenciones.

“Tenemos un enfoque muy proactivo ante este problema”, declaró Macgregor. Los equipos de país “alientan a los países a continuar realizando adquisiciones de alta calidad y a utilizar plataformas internacionales de adquisiciones conjuntas; asimismo, se involucran en temas de cuantificación y reflexionan sobre los riesgos junto con los países”.

El aumento del cofinanciamiento

El incremento de mecanismos conjuntos a nivel mundial en la última década, como el Mecanismo de Adquisiciones Conjuntas del Fondo Mundial (PPM, por sus siglas en inglés) y el Servicio Farmacéutico Mundial (GDF, por sus siglas en inglés) —que se centra en medicamentos y productos para la tuberculosis—, ha facilitado la compra de productos de calidad y ha reducido sus costos para los países. Algunos protocolos y beneficios son los siguientes:

  • Acumular los pedidos permite obtener descuentos por volumen de compra e incentiva la competencia entre los fabricantes de medicamentos, lo que resulta en una mayor reducción de precios.
  • Los países que reciben apoyo del Fondo Mundial deben adquirir medicinas garantizadas por el Programa de Precalificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o por una autoridad reguladora estricta de medicamentos. Con frecuencia, la manera más fácil de lograrlo es mediante estos mecanismos internacionales.
  • En países donde los medicamentos y los productos no están registrados, los fabricantes reciben una exención bajo estos mecanismos.
  • Estos mecanismos también pueden incluir la capacidad de previsión.

Los representantes de la sociedad civil advierten que los países podrían perder algunos de estos beneficios a medida que se completa la transición hacia la adquisición con fondos internos.

Según ellos, esta transición se ha incentivado tras la implementación de la Política de Sostenibilidad, Transición y Cofinanciamiento (STC) del Fondo Mundial. Esta política, adoptada en 2016, promueve la planificación para la sostenibilidad. Ahora todos los países deben cumplir con los requisitos de cofinanciamiento, entre ellos incrementar la proporción del financiamiento interno para los programas clave que reciben el apoyo del Fondo Mundial en cada periodo de asignación, lo que incluye el gasto por recursos humanos, medicamentos y productos esenciales, y la implementación de programas basados en derechos para poblaciones clave y vulnerables.

Funcionarios del Fondo Mundial indicaron que el cofinanciamiento no obliga a los países a pasar inmediatamente a la adquisición con fondos internos. Asimismo, señalaron que el cofinanciamiento existía desde antes de la implementación de la Política STC. Macgregor resaltó que muchos países ya son responsables de la adquisición de un rango de medicamentos y productos, mientras que, en otros casos, el Fondo Mundial seguirá brindando financiamiento.

“La política de cofinanciamiento alienta a los países a hacerse cargo de algunos costos de los programas e incrementar el gasto general en materia de salud”, declaró. “Ello incluye productos de salud, pero también programas para poblaciones clave y vulnerables, y también los recursos humanos. Queremos que los países vayan asumiendo su responsabilidad en estos asuntos de manera gradual”.

A pesar de todo, Kerstin Åkerfeldt, asesora de promoción y políticas de salud de Médicos Sin Fronteras (MSF) y funcionaria de enlace del Fondo Mundial para el grupo de asistencia médica, teme que la Política STC esté haciendo hincapié en los temas incorrectos. “Parece que se presta gran atención a los aspectos financieros, pero no a los aspectos programáticos y de calidad de este cofinanciamiento para los costos recurrentes”, afirmó.

Desafíos de las adquisiciones con fondos internos

Entre los problemas programáticos que pueden surgir, las ONG resaltaron lo siguiente:

  • Las regulaciones nacionales podrían no permitir el acceso a las PPM a nivel mundial o los gobiernos podrían no estar aptos para emitir de manera eficiente las exenciones para productos y medicamentos que no se hayan registrado en el país.
  • Las regulaciones nacionales podrían forzar a los países a comprar los medicamentos y productos de menor precio, o a darle prioridad a aquellos que se fabrican localmente, sin tomar en cuenta si la OMS o alguna autoridad reguladora estricta de medicamentos los ha precalificado.
  • Es posible que los países, de manera individual, no cuenten con mercados lo suficientemente grandes como para obtener descuentos por volumen de compra, lo que podría significar precios elevados o falta de interés por parte de los proveedores para ofertar en las licitaciones.
  • Algunos países no cuentan con la experiencia técnica necesaria para lanzar licitaciones y hacer proyecciones de forma eficaz, lo que podría resultar en el desabasto de medicamentos.

El Panel de Revisión Técnica destacó algunas de estas preocupaciones en su informe sobre la inversión en sistemas de salud resistentes y sostenibles durante el ciclo de financiamiento 2017–2019 . A pesar de estos desafíos, los países presentaron solicitudes de financiamiento que utilizaban fondos internos para adquirir medicamentos de primera línea, pero, según se lee en el informe, “sin prestarle la debida atención a abordar los desafíos documentados (respecto a la gestión de adquisiciones y de la cadena de suministro), entre ellos la implementación de medidas de reducción de riesgos”. Más adelante, el informe exhorta a los postulantes y a la Secretaría a que, “durante el desarrollo de las solicitudes de financiamiento, presten atención a los sistemas de salud complementarios que deben tomarse en cuenta para lograr una transición exitosa y los presupuestos para productos pasen así a ser financiados con fondos internos”.

Según la Secretaría del Fondo Mundial, solo existe evidencia anecdótica de los problemas que han surgido, como la situación en Guinea, donde MSF declaró que la transición hacia el cofinanciamiento ha contribuido a poner en peligro el suministro de medicamentos para el VIH. Antes de que surjan nuevos problemas, MSF pide esfuerzos de preparación mayores y más rigurosos, así como un monitoreo más amplio de los países que están pasando por la transición hacia el cofinanciamiento para productos y medicamentos.

A medida que los países inician el proceso de transición y dejan de recibir apoyo del Fondo Mundial, la Secretaría ayuda a los países a realizar una evaluación de la preparación para la transición, explicó Macgregor. También declaró que personal del Fondo Mundial “analiza el panorama completo de los productos de salud para identificar puntos que suponen un desafío de salud para los países. Nosotros ponemos énfasis en los desafíos que creemos que tendrán”.

Los representantes de la sociedad civil temen que no se aplique la misma rigurosidad a medida que los países inicien el proceso de cofinanciamiento, aunque esto bien podría suceder antes de la transición.

Angélica Pérez, gerente en el equipo de Administración de Productos de Salud, dijo que el personal del Fondo Mundial ha venido trabajando con los gobiernos para abordar estos desafíos antes de que surjan. Ello incluye exhortar a los países a utilizar fondos de subvenciones, cuando sea apropiado, para enfrentar los desafíos identificados, como el reforzamiento de los sistemas de información y el flujo de datos, por ejemplo.

Comentó además que existen sistemas de monitoreo muy sólidos en caso de que surja algún problema. Estos sistemas incluyen la presentación de informes de los países sobre su progreso respecto a los objetivos nacionales (cada seis meses, aproximadamente), así como controles esporádicos por parte de agentes de financiación local para evaluar la disponibilidad de medicamentos a nivel central y en las unidades de atención.

“Lo único que puede ocurrir a corto plazo es que el compromiso monetario [interno] no siga su curso como debe ser o no se desembolse a tiempo”, comentó Martin Auton, gerente de Fármacos de Suministro Mundial en el Fondo Mundial. “De ser así, estaríamos frente a una crisis a corto plazo”.

Mientras tanto, algunos desafíos, como las regulaciones o la legislación internas que presentan restricciones para las adquisiciones, no pueden ser resueltos exclusivamente por el Fondo Mundial. Macgregor comentó que el Fondo Mundial solo puede ayudar a los países a mejorar sus marcos regulatorios”.

En documentos públicos, las ONG han sugerido que el Fondo Mundial emprenda acciones adicionales, como realizar evaluaciones más rigurosas de preparación para la transición y de riesgos a medida que los países presentan estrategias de cofinanciamiento, así como desarrollar y reforzar las estrategias de prevención, trabajar con los gobiernos para mejorar el acceso a procesos de adquisiciones y lograr que los acuerdos de cofinanciamiento sean más flexibles.

Las ONG también piden mayor colaboración entre todos los grupos de interés involucrados en las actividades de adquisición y monitoreo, entre ellos la OMS y representantes de cada país. “Los temas en torno a dónde surgen los problemas y cómo prevenir un impacto negativo sólo se pueden abordar si los distintos actores involucrados se reúnen para debatir los diversos riesgos y las medidas de prevención que se estén implementando”, declaró Åkerfeldt.

Hizo hincapié en que los fabricantes también tienen un rol en este escenario, pues deben hacer que sus precios sean más transparentes, mientras que a los donantes les corresponde apoyar la capacidad de vigilancia de los grupos de la sociedad civil. Asimismo, los gobiernos deben tomar medidas para adaptar sus propios marcos regulatorios y permitir así el acceso continuo a productos y medicamentos asequibles y de calidad garantizada a nivel nacional.

Debilitamiento de los mecanismos de adquisición a nivel mundial

Lucica Ditiu, Directora Ejecutiva de Stop TB (Alianza Alto a la Tuberculosis), declaró para Aidspan que los grupos de la sociedad civil también están preocupados por otro asunto: si los países empiezan a dejar de usar mecanismos mundiales de adquisición, como el GDF, es posible que esto reduzca el peso de estos mecanismos y afecte su capacidad para conseguir medicamentos asequibles y de alta calidad para los países que sí quieren seguir usándolos.

“Si los países grandes dejan de comprar [utilizando mecanismos mundiales de adquisiciones conjuntas] y empiezan a adquirir productos locales, no podremos mantener los productos de calidad garantizada en todo el mundo”, comentó.

Funcionarios del Fondo Mundial indicaron que ya han intentado enfrentar este desafío en múltiples ocasiones, aunque reconocen que podrían necesitarse soluciones adicionales.

Auton dijo que, hasta el momento, los países de América Latina y el Caribe han participado en adquisiciones conjuntas en licitaciones del Fondo Mundial mediante las PPM con USD 150 millones de fondos internos para productos de salud, lo que permitió que el Fondo Mundial aproveche estos volúmenes para las negociaciones.

El Fondo Mundial también presentó Wambo en 2016. Esta herramienta en línea para adquisiciones (www.wambo.org) permite que los países hagan pedidos según los términos y las condiciones que aplican para el Fondo Mundial, pero utilizando su propio dinero. La Junta Directiva del Fondo Mundial ha establecido un límite para los países: diez transacciones con fondos internos. No obstante, actualmente el Comité de Estrategia está debatiendo ampliar este acceso, y se espera que este sea un punto en la agenda de la próxima reunión de la Junta Directiva en mayo de 2019.

Los grupos de la sociedad civil indicaron que Wambo no es una solución general, pues no aborda desafíos como los problemas regulatorios que surgen al momento de gastar los recursos internos para la adquisición de medicamentos y productos.

Todas las partes concuerdan en que un mayor nivel de responsabilidad por parte de cada país, incluso respecto a las adquisiciones, es importante para garantizar una respuesta sostenible. Asimismo, todos están dispuestos a trabajar en conjunto para que este traslado de responsabilidad se produzca de la mejor manera para que se siga garantizando el acceso a medicamentos y productos asequibles y de alta calidad.

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