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Autor: David Garmaise

Fuente: aidspan

Los compromisos internos por las nueve subvenciones aprobadas en la región ascienden a 399 millones de dólares americanos

Este es el segundo de dos artículos de esta edición dedicado a las subvenciones recientemente aprobadas por la Junta Directiva del Fondo Mundial. En este artículo, informamos sobre los comentarios del Comité de Aprobación de Subvenciones (CAS) respecto a cuatro países de la región de América Latina y el Caribe (LAC): Belice, El Salvador, Panamá y Paraguay.

El 12 de noviembre de 2018, la Junta Directiva aprobó el décimo cuarto lote de subvenciones del periodo de asignación 2017–2019 por un valor total de US$ 98 millones en financiamiento para 14 subvenciones en 13 países.

Los nueve componentes de las subvenciones que se aprobaron para ocho países en la región LAC fueron dos de VIH, dos de TB, dos malaria y tres de TB/VIH (ver la Tabla 1 del primer artículo de esta edición). El monto total aprobado para estas nueve subvenciones fue de US$ 57 774 455. Las intervenciones –que sumaban un total de US$ 3 060 325 por las nueve subvenciones para la región LAC– se añadieron al Registro de Demanda de Calidad no Financiada (UQD, por sus siglas en inglés), mientras que los compromisos internos respecto a los programas en la región LAC representados por las subvenciones aprobadas alcanzaron los US$ 399 232 943.

En el presente artículo, presentamos un resumen de los comentarios del CAS en relación con cuatro componentes: TB/VIH en Belice, VIH en El Salvador, TB/VIH en Panamá y TB en Paraguay.

Comentarios del CAS respecto a las solicitudes de financiamiento presentadas por cada país

TB/VIH en Belice

Con una tasa de 1,4 %, Belice tiene la prevalencia nacional más alta de VIH en América Latina. Esa tasa significa que el componente de VIH de Belice sigue siendo elegible para financiamiento por parte del Fondo Mundial (a pesar de que Belice es un país de ingreso mediano alto). En cambio, el componente de TB (con una incidencia de 38 casos de TB por cada 100 000 personas) está en proceso de transición para dejar de recibir financiamiento del Fondo Mundial.

A pesar de lo anterior, Belice desarrolló una evaluación de la preparación para la transición (TRA, por sus siglas en inglés) y un plan de trabajo tanto para la TB como para el VIH, lo que refleja el deseo de Belice para que los dos programas sigan trabajando de la mano. Los objetivos del plan de trabajo para la transición son:

  • Ampliar y promover un marco de protección de los derechos humanos para las poblaciones clave.
  • Generar voluntad política mediante un caso de inversión que demuestre los costos y beneficios para la economía nacional de invertir en la respuesta del sector público.
  • Apoyar respuestas sostenibles al VIH y la TB mediante el fortalecimiento y la construcción de sistemas y de la colaboración entre el gobierno y la comunidad.

Según el informe elaborado por el CAS para la Junta Directiva, después de que el Panel de Revisión Técnica (PRT) revisara la solicitud de financiamiento, la Secretaría le pidió orientación al CAS respecto a cómo priorizar las recomendaciones del PRT “teniendo en cuenta que el volumen de la asignación era menor que el de asignaciones anteriores”.

Nota del editor: A Belice se le asignaron US$ 1,92 millones en el periodo 2017­–2019, mientras que en el periodo 2014­–2016 se le asignaron US$ 4,5 millones. No obstante, la Secretaría ha señalado en varias oportunidades que las asignaciones en esos dos periodos no son comparables (sobre todo porque las asignaciones del periodo 2014­–2016 incluían tanto el financiamiento existente como el nuevo). Este artículo del OFM del 23 de octubre de 2017 explica en detalle este punto. Ahora bien, a pesar de lo que la Secretaría ha comentado sobre las solicitudes de financiamiento presentadas por cada país, el CAS (que es parte de la Secretaría) se ha referido con frecuencia al hecho de que las asignaciones para cada país en el periodo 2014–2016 se han reducido en el periodo 2017–2019.

El CAS recomendó que el país solicitante se concentrara en mejorar la cascada de tratamiento antirretroviral, mejorar los resultados en materia de TB, fortalecer capacidades a nivel nacional y garantizar que no existan barreras jurídicas para la contratación social.

El CAS observó que la subvención busca apoyar el desarrollo de un centro de operaciones de organizaciones de la sociedad civil (OSC) que sea una plataforma para agrupar a todas las OSC (1) para ayudar así a que se produzca una respuesta más integral y coordinada de las OSC, así como (2) para ayudar al gobierno en la implementación de la contratación social. Si bien el CAS acogió favorablemente esta iniciativa, hizo hincapié en “la inherente complejidad de las labores de coordinación” y la necesidad de centrarse más en el desarrollo de capacidades, principalmente en el caso de ONG más pequeñas, y parte de estas tareas se llevan a cabo mediante la Iniciativa Estratégica sobre Comunidad, Derechos y Género (CDG). El CAS exhortó a Belice a que continúe mejorando sus esfuerzos en esta área.

En su informe para la Junta Directiva, el CAS señaló que le hubiese gustado ver más avances en la transferencia de responsabilidades a las contrapartes ejecutoras nacionales para la implementación de la subvención para el componente de TB/VIH de Belice. El Receptor Principal (RP) actual es el PNUD, que continúa como RP para la nueva subvención (de transición). El CAS reconoció que existe un número limitado de “ejecutores alternativos altamente capacitados”.

El CAS enfatizó la importancia estratégica del PNUD al aprovechar a su personal y todas sus conexiones dentro del país para apoyar de manera proactiva el proceso de transición interno. “El Fondo Mundial se basará en su alianza con el PNUD para asegurar que se logren los resultados de la transición, incluida la transferencia de capacidades a ejecutores nacionales que se ha negociado y que se ha acordado en esta subvención, dado el prestigio del PNUD en Belice y su alta capacidad de ejecución”, afirmó el CAS.

VIH en El Salvador

El presupuesto del programa para el componente de VIH en El Salvador es de US$ 27,5 millones, que supera por US$ 13 millones la asignación indicativa para VIH del país en el periodo 2017–2019, que es de US$ 14,5 millones. Esta diferencia se debe a lo que se logró recaudar mediante la iniciativa Debt2Health en la que participan el Fondo Mundial y los gobiernos de El Salvador y Alemania.

La epidemia del VIH en El Salvador se concentra en poblaciones clave, específicamente en trabajadores sexuales, mujeres trans y hombres que tienen sexo con hombres. La subvención busca reducir el número de nuevas infecciones de VIH en poblaciones vulnerables mediante lo siguiente:

  • Prestación de servicios integrales de prevención del VIH para poblaciones vulnerables.
  • Fortalecimiento y expansión de servicios integrales para personas con VIH/sida, con especial énfasis en poblaciones clave, en las diferentes instituciones que brindan servicios de salud.
  • Fortalecimiento del sistema de salud mediante la aplicación de un enfoque de derechos humanos, género y participación multisectorial.

El monto recaudado mediante el canje de deuda de Debt2Health (US$ 13 millones) se utilizará para apoyar la reubicación y la remodelación del Laboratorio de Referencia Nacional, que es un proyecto de RSSH.

Para poder cumplir con su compromiso de cofinanciamiento, el gobierno debe invertir al menos US$ 1,6 millones durante el periodo 2019–2021 en áreas prioritarias dentro del programa de VIH. El Ministro de Salud ha formalizado por escrito su compromiso de invertir incluso más que eso. El CAS indicó que dichas inversiones buscan facilitar la transición del país para dejar de recibir financiamiento del Fondo Mundial. El gobierno ha estado asumiendo cada vez más responsabilidades en cuanto a los recursos humanos, medicamentos antirretrovirales y reactivos, y tiene previsto continuar con este enfoque, según señaló el CAS.

Con el objetivo de optimizar la gestión de una cartera enfocada –y también de iniciar con el proceso de preparación del país para la transición y facilitar el compromiso del gobierno con las OSC–, la Secretaría exhortó al MCP a presentar un único receptor para el financiamiento para el componente de VIH.

(El gestor de la cartera de financiamiento, Jaime Briz de Felipe, le dijo a Aidspan que, en la solicitud de financiamiento, el MCP propuso al Ministerio de Salud como RP único a partir del 1 de enero de 2019. En la actualidad, hay dos subvenciones para el componente de VIH en El Salvador: una con el Ministerio de Salud como RP (SLV-H-MOH) y otra con Plan International como RP (SLV-H-PLAN). La subvención con Plan International terminó el 31 de diciembre de 2018. Plan International se convertirá en el único subreceptor en el caso de la subvención con el Ministerio de Salud y una gran cantidad de OSC harán las veces de subreceptores.)

Hasta donde se sabe, no se ha definido ninguna fecha para la transición del componente de VIH de El Salvador. De acuerdo con las proyecciones de transición del Fondo Mundial, se prevé que los componentes de TB y malaria de El Salvador ya no serían elegibles en el periodo 2017–2019 debido a que el país ha pasado a tener la condición de país de ingreso mediano alto, y es posible que reciba financiamiento para la transición en el periodo 2020–2022.

TB/VIH en Panamá

Al igual que Belice (ver arriba), el componente de TB de Panamá está en transición para dejar de recibir financiamiento del Fondo Mundial, pero su componente de VIH sigue siendo elegible. La prevalencia de VIH en hombres que tienen sexo con hombres y en personas trans se estima en 13 % y 15 %, respectivamente.

El Banco Mundial clasificó a Panamá como país de ingreso alto en julio de 2018 y, por ello, es probable que no sea elegible para financiamiento para el VIH en el periodo 2020–2022.

En ese contexto, Panamá decidió desarrollar una solicitud de financiamiento enfocada en dos componentes de manera conjunta: TB/VIH. Esto, según indicó el CAS, lo hizo sobre la base de un plan de transición que ya había preparado con anterioridad. La subvención se enfoca en abordar los principales riesgos de la transición y busca fortalecer las alianzas y la colaboración multisectorial a nivel nacional. Se ha puesto especial atención en la continuidad de las estrategias comunitarias que han demostrado ser eficaces para la sostenibilidad de la respuesta al VIH y la TB.

Panamá ha experimentado un veloz crecimiento económico que se ha traducido en altos niveles de gasto, señaló el CAS. Para cumplir con sus requisitos de cofinanciamiento, el gobierno se ha comprometido a invertir más de US$ 400 000 en estas seis áreas:

  • Programas de alcance comunitario dirigidos a poblaciones clave.
  • Pruebas de VIH gratuitas para todos los grupos poblacionales, incluidas las poblaciones clave.
  • Costos de mantenimiento de las ocho CLAM (Clínicas Amigables estatales).
  • Provisión y seguimiento de tratamiento antirretroviral.
  • Promotores comunitarios de temas relacionados con la TB.
  • Tratamiento de corta duración de observación directa para TB (DOTS).

Si bien el CAS reconoce el gran compromiso actual por parte del gobierno, también observó que las elecciones programadas para el año 2019 implican el riesgo de que las prioridades del gobierno cambien. El CAS añadió que, a pesar del notable progreso recientemente alcanzado, la respuesta a la TB sigue enfrentando retos significativos en cuanto a la detección y el tratamiento de casos.

El PNUD es el RP de esta subvención porque no se identificaron entidades locales con suficiente capacidad para asumir ese rol. El CAS dijo que “el Fondo Mundial se basará en su alianza con el PNUD para asegurar que se logren los resultados de la transición, incluida la transferencia de capacidades a ejecutores nacionales que se ha negociado y que se ha acordado en esta subvención, dado el prestigio del PNUD en Panamá y su alta capacidad de ejecución”. (El CAS hizo un comentario similar respecto a Belice.)

TB en Paraguay

Paraguay recibió financiamiento para la transición para su componente de TB en el periodo de asignación 2017–2019 porque es un país de ingreso mediano alto con una carga de TB que no llega a niveles altos. La subvención se basó en una TRA independiente y un plan de trabajo para la transición tanto para el VIH como para la TB. El plan de trabajo busca fortalecer los liderazgos y la gobernanza, así como la respuesta nacional a la TB; mejorar la planificación estratégica; incrementar el financiamiento nacional; abordar determinantes sociales de la salud y la protección social, y mejorar los datos estratégicos sobre la TB.

Además, la subvención busca asegurar el compromiso político hacia la sostenibilidad de la respuesta a la TB y fortalecer un enfoque integrado del tratamiento de la TB que se centre en las necesidades de los pacientes.

En cuanto al cofinanciamiento, a Paraguay se le exige invertir US$ 437 298 en el periodo 2019–2021, un monto muy por encima del que gastó en TB en el periodo 2016–2018. El gobierno se ha comprometido a invertir más de US$ 1,6 millones, un valor de varias veces la suma requerida.

De conformidad con la Política de Sostenibilidad, Transición y Cofinanciamiento del Fondo Mundial (STC), al ser un país de ingreso mediano alto, la inversión interna adicional de Paraguay se debería enfocar en componentes de enfermedad y actividades de RSSH para hacer frente a los obstáculos que impiden la transición, con un mínimo de un 50 % del total invertido en componentes de enfermedad específicos que tengan a poblaciones clave como público meta. Si bien las conversaciones con el gobierno van en este sentido, la Secretaría quiere que el gobierno presente una carta de compromiso conjunto revisada para formalizar la aplicación de este enfoque.

El CAS indicó que el programa de TB en Paraguay está infrafinanciado en unos US$ 11 millones a US$ 13 millones por año en cuanto al periodo 2019–2023.

El CAS señaló además que valoraba el hecho de que Paraguay tendrá un ente nacional para la TB para una mejor integración de los servicios y una mayor coordinación de la respuesta entre los programas existentes y también de forma intersectorial. No obstante, el CAS observó que, al no existir una ley sobre la TB, hay retos que enfrentar con respecto a lo que dicho ente puede hacer.

El gestor de la cartera de financiamiento en Paraguay, Filippo Iarrera, le explicó a Aidspan que recién hace poco el Ministerio de Salud ha establecido el Consejo Nacional de la TB (CONATB), y que este podría empezar a trabajar muy pronto. Una de sus prioridades inmediatas, según indicó Iarrera, es debatir sobre los avances alcanzados con miras a redactar el proyecto de ley sobre la TB, mejorar el proyecto de ley y luego apoyar el proceso para obtener la aprobación del parlamento, lo que se espera que ocurra en 2019.

La necesidad de que exista una ley sobre la TB es uno de los hallazgos identificados en la TRA que se llevó a cabo, comentó Iarrera. Según la TRA, la ley proporcionaría un marco político global para:

  • Lograr un enfoque más integrado e interprogramático, con la participación activa de más ministerios, y no solo el de Salud (sobre todo del Ministerio de Justicia).
  • Mejorar potencialmente el posicionamiento de la TB dentro de la agenda nacional en materia de salud, con posibles consecuencias positivas para el financiamiento interno.
  • Proteger los derechos humanos de las personas afectadas por la TB.

Iarrera dijo que, si bien la ley no puede resolver todos los problemas por sí sola, “creemos que ciertamente podría ayudar a tener un marco de políticas que podría fortalecer un entorno propicio para fortalecer así también la respuesta nacional a la TB”.

El CAS destacó los avances logrados en la planificación de la transición y en el nivel de preparación para la transición durante el desarrollo de la solicitud de financiamiento para la TB y durante la elaboración de la subvención. A pesar de esos avances, el CAS dijo que Paraguay debería seguir con sus esfuerzos de incidencia durante la implementación de la subvención y que debería existir “una vinculación constante con los más altos niveles del gobierno y no solo con el Ministro de Salud”.

Iarrera señaló que Paraguay ha asumido compromisos importantes de financiamiento de contrapartida para la respuesta a la TB para esta subvención de transición. Añadió también que la TRA y el plan de trabajo para la transición incluye algunas áreas de trabajo importantes reflejadas en la subvención de Paraguay durante los próximos tres años, y muchos de esos esfuerzos necesitarán del apoyo y de la participación de otros órganos del gobierno además del Ministerio de Salud.

La red de TB Caucus en las Américas también apoya este trabajo. Asimismo, Iarrera dijo que “es fundamental que los grupos de interés cercanos al programa de la TB continúen desplegando sus propios esfuerzos con otros ministerios para incidir en el logro de una respuesta a la TB completamente financiada con fondos internos”.

En este artículo del OFM, Aidspan informó sobre los lotes 12 y 13 de aprobaciones de subvenciones. Ese mismo artículo incluye una lista de las subvenciones aprobadas en los lotes 10 y 11. El informe de Aidspan respecto al lote 9 de aprobaciones de subvenciones está disponible aquí. Dicho artículo contiene enlaces a los artículos del OFM sobre los ocho primeros lotes.

La mayor parte de la información contenida en este artículo se tomó del Documento de la Junta Directiva GF-B39-ER16 (“Informe electrónico a la Junta Directiva: Informe del Comité de Aprobación de Subvenciones de la Secretaría”), que no indica fecha de emisión. Dicho documento no está disponible en el sitio web del Fondo Mundial.

Más información (en inglés): http://www.aidspan.org/node/4798