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Fuente: OFM

Autor: Tinatin Zardiashvili

La declaración política establece objetivos ambiciosos de inversión y de monitoreo del progreso

El 26 de setiembre, en Nueva York, la Asamblea General de las Naciones Unidas organizó la primera Reunión de Alto Nivel (RAN) sobre la tuberculosis (TB) con el lema Unidos para poner fin a la tuberculosis: una respuesta global urgente a una epidemia mundial. El propósito de la reunión era proporcionarles una plataforma a los líderes de alto nivel para que reafirmaran su compromiso de acelerar los esfuerzos para ponerle fin a la epidemia de la TB para el año 2030.

Aproximadamente 40 Estados miembros –representados por jefes de Estado, ministros de salud, parlamentarios y alcaldes– asistieron a la reunión junto con líderes de organizaciones de la sociedad civil, sobrevivientes de la TB, organizaciones empresariales y de investigación, agencias de desarrollo internacional y donantes, tales como la OMS, UNICEF, el Banco Mundial, el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, la Fundación Bill y Melinda Gates, entre otros.

La resolución hace un llamado a un mayor compromiso político a nivel nacional, regional y global, así como a mayores inversiones en programas, investigación e innovaciones en relación con la TB, con metas ambiciosas de tratar hasta a 40 millones de pacientes para el año 2022 y movilizar fondos suficientes y sostenibles que permitan una prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y atención oportunos para todas las personas afectadas por la TB.El resultado principal de la RAN fue el respaldo de los Estados miembros a la Declaración política sobre la TB, que los compromete a realizar mayores esfuerzos e inversiones para lograr las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de ponerle fin a la TB para el año 2030.

La declaración señala que «aunque la Organización Mundial de la Salud declaró la tuberculosis como una emergencia mundial hace 25 años, aún se encuentra entre las diez causas principales de muerte a nivel mundial».

Los Estados miembros de la ONU ya se han comprometido a ponerle fin a la TB para el año 2030 mediante su respaldo a la Estrategia para acabar con la TB que se adoptó en la Asamblea Mundial de la Salud en 2014. Sin embargo, el progreso alcanzado en la lucha contra esta enfermedad ha sido más lento de lo esperado, lo que ha hecho que la meta para el año 2030, que está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sea difícil de lograr. La OMS confirmó esta situación en su último Informe mundial sobre la tuberculosis (disponible en inglés), publicado el 18 de setiembre de 2018, justo a tiempo para la Reunión de Alto Nivel. Este informe señala que 1,6 millones de personas murieron de TB en 2017 (incluidas 300 000 muertes de personas seropositivas), mientras que la brecha financiera anual para la financiación del tratamiento y servicios para la TB se estimó en USD 13 mil millones.

El informe también enfatiza el considerable déficit de financiamiento para investigaciones relacionadas con la TB, que asciende a USD 1,3 mil millones. Según el informe, en 2017, un aproximado de 10 millones de personas desarrollaron TB y 4 millones de personas con TB no fueron diagnosticadas ni tratadas. De esa carga de tuberculosis a nivel mundial que asciende a un total de 10 millones de casos de TB, dos tercios se encontraron en ocho países: India (27 %), China (9 %), Indonesia (8 %), Filipinas (6 %), Pakistán (5 %), Nigeria (4 %), Bangladesh (4 %) y Sudáfrica (3 %).La TB drogorresistente ya constituye una crisis de salud pública y una amenaza creciente. Según señala el informe, casi la mitad de los casos de tuberculosis drogorresistente se dan en tres países: India (24 %), China (13 %) y Rusia (10 %).

La RAN incluyó una sesión plenaria para un debate general y dos paneles de múltiples grupos de interés sobre cómo ampliar esfuerzos para mejorar el acceso a los servicios de tratamiento y prevención, el financiamiento, los procesos, la investigación y el compromiso para generar innovaciones.

Los temas centrales de los debates de la RAN y los resultados esperados de esta se obtuvieron de las audiencias de la sociedad civil organizadas como parte de la preparación para la RAN en junio de 2018. Alrededor de 400 participantes de la sociedad civil y del sector privado, parlamentarios, ONG, académicos, asociaciones médicas y pacientes expresaron sus opiniones y debatieron sobre posibles soluciones. El resumen de la audiencia dio parte de los Pedidos clave de los grupos de interés y las comunidades de la TB, documento que describe los resultados esperados de la reunión, que son los siguientes:

  1. Alcanzar a todas las personas al cerrar las brechas relativas al diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la TB
  2. Transformar la respuesta a la TB para que sea equitativa, fundamentada en derechos y centrada en las personas
  3. Acelerar el desarrollo de nuevas herramientas esenciales para ponerle fin a la TB
  4. Invertir los fondos necesarios para ponerle fin a la TB
  5. Comprometerse con un liderazgo mundial, decisivo y responsable, que incluya informes y revisiones periódicas de la ONU

Al Director General de la OMS se le solicitó desarrollar un Marco de Responsabilidad Multisectorial para el año 2019 que permita medir el progreso alcanzado respecto a las metas. El Secretario General de la ONU, con el respaldo de la OMS, encargará la elaboración de informes de progreso a nivel nacional y global para el año 2020. La próxima Reunión de Alto Nivel sobre la TB, que está planificada para el año 2023, ofrecerá una revisión integral de los resultados.

Desde el año 2002, el Fondo Mundial ha invertido más de USD 6,2 mil millones en la lucha contra la TB, y ahora representa alrededor del 65 % de la financiación internacional en la respuesta a la TB.

Algunos grupos de interés no estuvieron satisfechos con los resultados de la reunión. Health Gap y otras siete ONG emitieron una declaración conjunta el 26 de setiembre titulada ¿Qué le falta a la declaración política de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis? en la que señalan que “la declaración es insuficiente en cuanto a su respuesta frente al principal asesino infeccioso a nivel mundial y a la principal causa de muerte de las personas con VIH en todo el mundo».

De manera colectiva, las ONG se comprometen a tomar 12 «pasos concretos» en su búsqueda por ponerle fin a la epidemia de la TB, incluido un llamado al Fondo Mundial para “lanzar inmediatamente una iniciativa de reestructuración de los programas existentes y de recaudación de fondos para asegurar que los países con alta carga de TB modifiquen sus programas de TB y de la coinfección TB-VIH financiados por el Fondo Mundial de manera que reflejen los últimos lineamientos de tratamiento y prevención de la OMS en lugar de enfoques que ya son antiguos y obsoletos».

En un mensaje de correo electrónico enviado a Aidspan, el Jefe de Comunicaciones del Fondo Mundial, Seth Faison, respondió a la declaración de Health Gap con el siguiente comentario:

«El Fondo Mundial respalda a cabalidad las acciones que incrementan y amplían programas que buscan ponerle fin a la TB. Es sumamente importante apoyar los esfuerzos que se llevan a cabo en países con alta carga de TB para identificar y tratar casos que no están siendo diagnosticados, y adoptar los lineamientos más efectivos y actuales para el tratamiento y la prevención. Nosotros alentamos con firmeza la reestructuración de los programas existentes que hace que el tratamiento y la prevención de la TB sean más efectivos, y acogemos el trabajo de todos nuestros socios para recaudar más dinero para luchar contra la TB».

Para más información acerca de la Reunión de Alto Nivel sobre la TB de la Asamblea General de las Naciones Unidas, puede consultar también los siguientes documentos: